PELIGROS DE SALIRSE DE LA "RUTINA" DE SEGURIDAD



A lo largo de los años, la experiencia ( propia y ajena ) nos va indicando una forma de conducirnos que estimamos "segura".

Este bagaje intangible de conocimientos nos permite realizar nuestra actividad sin mayores sobresaltos.

Es así como en mis 30 años de raids en soledad  no he enfrentado grandes problemas, por aplicación de esa "rutina", sumado a mi temperamento cauteloso ( por no decir " miedoso " ) y por ese imponderable elemento que es .. la suerte.

Y es justamente es eso que llamamos " suerte " lo que me evitó un accidente que pudo tener gravísimas consecuencias y todo por ... ¡ salirme de mi rutina de seguridad !

Febrero de 2014. Ya en el tramo final de mi ¡ cuarto ! raid desde Puerto Iguazú hasta Paraná ( uno de ellos hasta el puerto de Buenos Aires ). En esta ocasión con destino final en la ciudad de Santa Fé.

Veníamos con Cristina G. navegando en mi kayak doble "Pantaneiro" ( de astillero "Asiak" ) y ya estábamos en aguas entrerrianas del Paraná. Hacía pocos  kilómetros que habíamos dejado atrás la desembocadura del Guayquiraró, que marca el límite entre Corrientes y Entre Ríos. Estábamos en el riacho "Espinillo", que es el nombre de un gran brazo del Paraná, delimitado en margen derecha por la inmensa isla Curuzú Chalí y por la costa firme correntina y entrerriana en la izquierda.

Ya era hora de acampar, en esa tranquila tarde de verano. Al ver un hermoso lugar en la isla, allí nos detuvimos. El espacio entre el agua y los árboles era de unos 30 metros,  un plano de tierra dura y seca, con un pastizal de pocos centímetros. Un muy buen lugar ... demasiado.
En un atardecer como éste ... ¿ como pensar en una tormenta ?
Esta imagen es del día siguiente del hecho que comento, al pasar por el puerto de La Paz y saludar a la gente de la Prefectura Naval Argentina, nuestros " angeles guardianes " en todos mis raids, siempre atentos a mis desplazamientos y a acudir en mi ayuda si la situación lo requiere. Cuando me preguntan si tengo algún apoyo en las travesías siempre contesto que tengo el mejor apoyo posible: la Prefectura Naval Argentina.
El fiel "Pantaneiro", gran kayak doble, 7,05 m de eslora, ¡ desmontable !, seguro, gran capacidad de carga ( indispensable para un largo viaje ). Creación del Ingeniero Naval Luis Videla, titular de "Astillero Asiak", en San Fernando, provincia de Buenos Aires.



Este es el lugar donde ocurrió lo que estoy contando. Riacho Espinillo, isla Curuzú Chalí. Al frente la costa firme entrerriana. El puerto de La Paz a unas 4 o 5 horas de remo. Al fondo a la izquierda, el "Pantaneiro". A la derecha, entre los árboles, se distingue nuestra carpa. Bajo los árboles que están en el primer plano, debería haber sido el "lugar alternativo"  que debería haber visualizado antes de caer la noche.


Y la tarde apacible, y el lindo lugar, hizo que abandonara mi " rutina de seguridad " que me indica que cuando se trata de elegir un lugar para levantar la carpa se debe tener en cuenta, SIN IMPORTAR EL ESTADO DEL TIEMPO,  al menos: (1) un lugar protegido de los vientos; (2) bajo árboles que no sean de ramas quebradizas ( como los eucaliptus, por ejemplo); (3) que no estén secos, o con ramas secas, o semidesprendidas que puedan caer sobre nuestra carpa; (4) que en sus ramas no haya camoatíes u otros nidos de avispas; (5) que no estemos obstruyendo la "bajada" de animales del monte al río; (5) que no estemos en un lugar donde es evidente que "corre" el agua cuando llueve; (6) si es posible árboles bajos , por los rayos; (7) que no sea el o los árboles elegidos el único lugar que  sobresalga en un plano, por el mismo motivo anterior; ( 8) lo mas cerca posible del agua; (9)  con un suelo lo mas limpio posible de vegetación; (10) lo menos visible desde el río que se pueda y (11) si elegimos, por puro placer ( motivo muy válido ) un lugar que no reúne esas características, tener visto, elegido, un lugar alternativo que las reúna, aunque sea en parte, para llevar la carpa allí en una emergencia.

Y así fue que la tarde apacible, el buen lugar y un tiempo que no indicaba una posible tormenta, hizo que levantáramos nuestra carpa, a pocos metros del agua, en el descampado.

Pasada la medianoche, nos sacó de nuestro profundo sueño, un fuerte viento que indicaba una tempestad. Relámpagos y truenos lo confirmaban. Ya estaba sobre nosotros y debíamos buscar un refugio de manera inmediata. Sacamos del interior de la carpa lo mas pesado y la transportamos armada ( es autoportante ) en medio de la lluvia que ya se iniciaba y del fuerte viento a los árboles mas cercanos. Luego la envolvimos con un plástico transparente, para reforzar la impermeabilidad. Y nos volvimos a acostar dentro de ella y nos quedamos dormidos. 

Entredormido,  alcanzé a escuchar un crujido seguido de un fuerte golpe atrás de nuestra carpa. La tormenta no me alentó a salir a ver y volvimos a quedarnos dormidos.  A la mañana siguiente pude ver el gran peligro que corrimos: al trasladar la carpa en medio de la tormenta, la oscuridad , el viento y la urgencia, la volvimos a instalar bajo los árboles mas cercanos. Resultaron ser, uno de ellos un sauce seco y podrido en gran parte. Con el viento una rama de gran tamaño se cayó y golpeó el suelo a pocos centímetros de nuestra carpa y nuestras cabezas. Por la marca que la rama dejó en el suelo, pude imaginar que hubiera pasado con nosotros si nos alcanzaba.


Cayó un árbol seco casi entero. La rama que está mas cerca de la carpa se incrustó en el suelo. Nuestras cabezas estaban a pocos centímetros.
Bueno, este es el relato. La falla aquí estuvo en no advertir las señales que con seguridad hubo de una tormenta próxima ( buscar algún pronóstico, escuchar las descargas con la radio sintonizada en onda larga, haber mirado el cielo con detenimiento, entre otras ). Y, la mas grave, no haber establecido un lugar seguro antes de la caída de la noche adonde llevar la carpa si el tiempo desmejoraba. Si lo hubiera hecho, habría advertido que ese árbol cercano estaba semiseco, a punto de desgajarse y habría buscado otro lugar, que los había.

Pero bueno, ya habíamos remado unos 20 días, remado unos 1.200 kilómetros y nos faltaban unos 200  nada más, unos 3 días de remo, para terminar nuestro raid. Estábamos disfrutando de la feliz culminación de una hermosa travesía, y como dice el tango: " ... el hombre es como el caballo, cuando ha llegado a la meta, afloja el tren de carrera, y se vuelve manso y sobón ",

Comentarios

  1. Muy buen relato de una experiencia que nos sirve a todos los kayakistas y campistas !!... En todas las profesiones peligrosas, o que implican riesgo para terceros, la mayor cantidad de accidentes y desgracias, les ocurren a las personas con mas experiencia, que muchas veces termina en un exceso de confianza....

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    1. Así es, amigo. Como leyera alguna vez en algún lado: " Tu exceso de confianza es tu debilidad "

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